Que hago acá?? son las 8.35 del sábado y estoy en el trabajo. Vine sin desayunar, tenía q entrar a las 8 y eran las 8 menos cuarto y seguía durmiendo. En un acto inconsciente e irresponsable de esos que sólo son explicables bajo la influencia del sueño de quien se levanta temprano, apagué el despertador y seguí durmiendo... qué placer, esos minutos de sueño adicional que le robo al día, como raspando el fondo de un pote de mermelada, es una de las cosas que más disfruto en la vida... por eso me cuesta tanto levantarme, porque no sólo significa hacer el esfuerzo de juntar fuerzas y empezar el día, más que nada significa dejar de disfrutar de esos minutos de pleno goce que sólo se encuentran en la frontera entre los últimos momentos del sueño y los primeros del día, como una flor que sólo crece en un lugar recóndito y nunca abunda, como una celebración desmedida antes del final.
Anoche interrumpí mi letargo post-laboral de los viernes, que consta en picar algo mientras miro tele tirado en el sillón, con cerveza negra en mano, para ir a la celebración de los 50 años de la Asociación de Profesores de Música. Resulta que mi abuelo fue presidente de esa organización hace más de 40 años, y con motivo del aniversario, homenajearon a los que pasaron por sus filas, entre ellos él. Fue una forma interesante de conectarme con la "vida y obra" de Gregorio -así se llamaba-, de hacer turismo por su recuerdo, una oportunidad que no suele repetirse, dado que sólo indirectamente mi abuelo está presente en mi rutina, no abundan fotos ni pertenencias de él en mi casa, pero el amor por la música que le transimitió a mi viejo y que ahora está floreciendo en mí también, es uno de los mayores legados de su existencia. Mi abuelo es en mi familia lo que una época pasada en la historia de un país que de muchos modos moldeó el presente, aunque ya haya concluido. Eso es sin dudas una forma de ver la muerte, no? Porque uno normalmente la asocia con un cajón, un funeral, pero eso es sólo una parte pequeñísima, aunque manifiesta, del asunto. La muerte significa que un ciclo termina, que la forma en la que una persona influía sobre el mundo y sobre sus pares ya no es la misma. Pero no termina todo, porque no es posible terminar, ni que uno quisiera, con cosas que están destinadas a trascender. Eso es trascender, superar la muerte física. Lo más frustrante de una muerte no es la muerte en sí, sino el que nada quede. Como la muerte de un vagabundo que nadie nota y a nadie afecta. A la luz de qué queda cuando nos vamos se aprecia cuánto hicimos cuando estuvimos en este mundo. Por eso la gente tiene hijos, por eso compran propiedades, para sentir que su paso por esta vida no es en vano, como dice una canción de Fito "la melancolía de morir en este mundo y de vivir sin una estúpida razón". Trascender le da una razón a nuestra vida.
Pensamientos de sábado 8 am.
sábado, 24 de noviembre de 2007
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