
¿Por qué estudio Bioquímica? Porque me acostumbré a no ser apreciado. Siempre tuve dificultades enormes para socializar. Y ello te hace conocer otro lado de las relaciones humanas, donde no hay simpatía ni capacidad de liderazgo que esté de tu lado. No sos querido simplemente por ser como sos. Tu valor es una variable, no lo tenés asegurado, tenés que ganártelo. Y eso vale tanto para lo que sos en los ojos de otros como en tus propios ojos; ojos en particular los míos a los que les cuesta despegarse de la mirada externa. Porque el lado de las víctimas lo conozco, me solidarizo con ellas. Me conmuevo ante la injusticia, y más que nada la generalizada, la que se monta en el prejuzgamiento, en la condena injustificada, en la masificación, la que ataca a los chivos expiatorios; injusticia que sentí en carne propia cuando era muy chiquito como para entenderla (aunque admito que en estos últimos días me estuve dando cuenta de lo injustamente prejuicioso que soy yo mismo). No tengo alma de líder, no soy especialmente bueno para ningún deporte, ni para hacer amigos, ni para conquistar mujeres. Para colmo de males, soy peligroso si se trata de hacer reparaciones domésticas, la genialidad de mi viejo con el piano no se transmitió por sangre, no soy sociable y radiante como mi hermana, pero soy luchador como mi vieja, y también como ella, recibí de mis genes una capacidad analítica no despreciable. (¿por qué no estar orgulloso de lo bueno que trae uno, considerando que de todos modos cargamos con lo malo, nos guste o no?). Entonces mi inteligencia analítica fecundó a mi experiencia como chivo expiatorio, y fruto de ese amor poco probable y poco frecuente, nació mi Amor por la Ciencia. Cada vez que descubro algo nuevo -porque si bien no he sido el primero en exponer ante el mundo ninguna nueva teoría científica más que aquellas que tienen como objeto de estudio lo que se esconde detrás de mi propia frente, cada vez que aprendo algo nuevo, lo estoy descubriendo-, siento que libero a la Verdad de las garras injustas, masificadas y poderosas de la Ignorancia. La rescato de la dictadura de una pandilla de vicios (la desinformación, los mitos y la más temible de todas, la falta de interés) que la mantienen humillada, de rodillas, sin permitirle brillar e iluminar al mundo. Por que la Verdad es Vida, es Color y Música. Pero también es frágil e indefensa, y cuando todos corren escapando, ella, rezagada, cae víctima. ¿O acaso no es cierto que ejércitos de Culos y tiros desplazaron de la grilla, armados del Minuto a Minuto y drigidos por estrategas tan repugnantes como inteligentes, a La Aventura del Hombre y a toda su progenie? La Verdad es hermosa, pero no se esfuerza por atraerte, sabe de antemano que no compite en ese plano. Es la chica de senos pequeños y mirada misteriosa. No figura en los titulares. Es hermosa para quien tiene el ojo entrenado, mucho más hermosa que el resto. Y a mi me vuelven loco las mujeres que me hacen dudar. Si no estoy seguro, me atraen. Si no puedo leerlas fácilmente, quiero descubrirlas, sacar a la luz su esencia y su belleza. Quiero ser su héroe. Lo mismo que con la Verdad, que cuando de la mano de la Ciencia encuentro el escondite donde la tienen maniatada y la libero y me siento un soldado SWAT, o el mismísimo Superman rescatando a una rubia en vestido rojo, y me inunda la felicidad. Soy un héroe, soy su héroe. ¿Pero qué es ser héroe? Es lo contrario a ser chivo expiatorio. Es ser celebrado en exceso y sin medida y con injusticia. Es el lado dulce de la masificación. Como verán, la masa está grabada a fuego en mi insconsciente. Ya sea como una horda salvajizada y envuelta en ira que viene a buscarme con palos y haces y antorchas; o como un pueblo entero que celebra mi regreso y me recibe con flores y música y me sube a un auto descapotable y me pasea por las calles mientras desde los balcones tiran papelitos de colores, rojos, azules y blancos, y yo saludo y sonrío y todos me quieren. Siempre soy yo contra o de la mano de todos. Cuando descubro la verdad soy ese héroe, soy el que se gana a la chica linda, y nos enamoramos y yo la llevo lejos, y en la oscuridad y en nuestra intimidad, le hago el amor y la hago mía.
Un hombre es capaz de hacer cualquier cosa por una mujer, y yo no soy la excepción.

1 comentarios:
Iva, increíble tu blog. Definitivamente tenés muchísimo talento para expresarte a través de las palabras. Así que yo soy "sociable y radiante"?, jaja! que bueno saber que eso es lo que transmito, pero no siempre una está radiante... por supuesto que como todos los humanos tengo días fatales y oscuros. Aunque siempre intento de transmitir buenas vibras hacia todos mis alrededores.
Una vez más, seguí escribiendo, parece ser un escape para vos, te debe hacer bien al alma, y también me hace bien a mi leerte, es una manera de acceder a tus pensamientos y están escritos de una manera muy interesante, que hace que quieras seguir leyendo todos los días.
Felicitaciones por ese don que tenes, no habrás heredado la genialidad de Papá con el piano, pero llevas el arte en tus venas y eso si que es una herencia muy valiosa.
Te quiero mucho!
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