
Vi la pelicula "La Familia Savage" y me gustó mucho. Qué me gustó: la capacidad de la directora, Tamara Jenkins, para transmitir sensaciones, atmósferas; para mostrar, la película es como una galería de fotos, si mostraras sucesivamente distintas escenas podrías contar la historia entera. Está llena de símbolos, de imágenes que transmiten un paquete de sensaciones simultáneamente. Porque las cosas están allá afuera, pero está en la destreza del que comunica poder resaltarlas y transmitirlas. Lo que nadie resalta, lo que nadie rescata del anonimato, nadie lo ve. El artista lo que hace es eso justamente, trae a sus espectadores cosas que están a la vista de todos, pero que si nadie las toma de ese mar de cosas que nos rodean, pasan desapercibidas. Es como un periodista de lo espiritual. Los sucesos que no son noticias nadie los conoce, son como sonidos que nadie escucha. Con las sensaciones ocurre lo mismo. En esta peli una de las cosas que transmite la directora es esa sensación de impersonalismo que llevan consigo un montón de paisajes de EE UU. Yo tuve la suerte de poder visitar ese país y además de muchas otras sensaciones que me produjo, una de ellas es la del impersonalismo. No sé como explicarlo, pero es distinto, cuando caminás acá por la calle sentís que no estás solo. Sentís que esa calle nos pertenece a todos un poco. Pero allá, en muchos lugares sentís que no hay nadie. Que nadie es dueño de esa calle. Que estás en el "no-man's land", la franja de tierra que separaba las trincheras enemigas en la Primera Guerra Mundial, un espacio que no pertenecía a ninguno de los dos bandos, sobre el cual no había soberanía alguna. Acá en nuestro país, con el quilombo que es todo, a su vez siento que este quilombo me pertenece. Que nos pertenece a todos. En la película muestran muchísimos espacios huérfanos, que nadie reclama, como el padre de los protagonistas, un anciano que nadie reclama.

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