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viernes, 2 de mayo de 2008

Y el Miriam de Oro es para...


Mí!!!

Me gané la versión local de la estatuilla dorada de Hollywood. Es la versión local porque en nuestra pensión la ama de llaves se llama Miriam y no es un sujeto muy querido. Asíque ahí está el subtítulo para quienes no tienen la fortuna de conocerla. Y digo que me hice acreedor de tamaña distinción porque me atreví a soñar masiva y despreocupadamente y recibí sucesivos fracasos como respuesta, haciéndome sentir un Boludo Total certificado y homologado.

Alguien me dice quién fue el imbécil que dijo que soñar no cuesta nada??? Y por qué carajo tantos le creímos??? Soñar cuesta fortuna!!! Soñar es arriesgarse, arriesgar el mayor capital del que disponemos, que son nuestros sueños. Y a este mundo no le tiembla la mano si tu suerte es que no los cumplas. No hay prerrogativas ni -por favor, no caigan tan bajo para hacer esto- lamentos que valgan. Me acuerdo que durante la crisis del 2000 y subsiguientes, cuando conseguir trabajo era más difícil que entender cómo había llegado a presidente un tipo tan inepto, sucedido de otros tantos menos calificados y tan rápido, leí en una revista que no servía lamentarse al presentar un Currículum, dado que eso lejos de beneficiar, iba en desmedro del postulante. Y relataba la historia -ofrecida a modo de ejemplo didáctico- de un padre desesperado que había enviado a las oficinas de una multinacional su CV con un dibujo de su familia autografiado por su nena de 3 años a la que no sabía como alimentar. Y también me acuerdo que en medio de esa desproporcionada tragedia colectiva, un programa de televisión ofrecía a los concursantes, como el mayor de los premios, la posibilidad de acceder a un trabajo... no miento, "Recursos Humanos" se llamaba el ciclo, lo conducía Néstor Ibarra, por Canal 13.

A veces me gustaría ser como esas señoras grises y redonditas que van todos los días a la iglesia y resignan su vida a la total voluntad del Señor. Ellas no sueñan, sólo aceptan. No fracasan nunca. Y es que el costo, desproporcionado y trágico, de soñar, es justamente ese, el fracaso. Por ello digo que es un imbécil el que dijo que soñar no acarreaba costo alguno, o como mínimo era un irresponsable y estaba muy mal asesorado. Y además me animo a disparar que Verugo Carámbula hizo mucho mal por la televisión argentina al incitar a miles de argentinos en simultáneo y en horario central, en una época en que no abundaban las programaciones alternativas, sin control de ninguna autoridad oficial competente y sirviéndose de un pintoresco bigote para desviar la atención del público y poder de ese modo moldear la voluntad de las desprevenidas víctimas, a soñar, nada más y nada menos que soñar! Sí sí, escuchó bien, soñar! Qué escándalo, qué descaro, que sinvergüenza!!... Y peor aún, de hacerlo sin la delicadeza, sin el detalle compasivo de proveer adjunto un prospecto explicativo de los efectos colaterales, reacciones adversas y el teléfono de un centro de intoxicación para poder consultar cuando, como me ha sucedido a mí, soñar se torna nocivo.

1 comentarios:

Guido dijo...

CHE ACTUALIZA! LOS FANS DE TU BLOG TE ESPERAN!!

http://poneleloquequieras.hazblog.com/What-you-Want-b1.htm