Hace un año casi que no escribo. La última vez fue el 17 de agosto de 2008. Por qué hoy de nuevo? Pasaron muchas cosas desde entonces. Muchas. Habré cambiado mucho? Poco? Parece que hablara de otra persona, como si se tratara de un amigo que se fue de viaje y yo me pregunto cómo estará. Es que en un año sin escribir, de algún modo me fui de viaje. Visto desde este espacio, desde el que me observo como a una tercera persona, Iván se fue de viaje. Está bueno hablar de uno en 3ra persona. Ayuda a tomar distancia. Y la distancia permite juzgar mejor. Cuánto mejor. Cuántas cosas para decir. Tengo ideas para disparar a todos lados. Puedo empezar por lo trivial, como decir que éste teclado desde el que escribo hoy, teclado que tiene una historia, que no es anónimo, público, y sucio como el de un cyber café, que este teclado tiene un cable corto que no me permite ubicarlo tan cómodo como me gustaría. Éste teclado es mío. Me lo trajo mi primo Augusto. Cuándo no, Augusto ayudando a los que tiene a su alrededor. El tipo tiene alma de buen samaritano. En fin, éste teclado, que me lo vendió Augusto, al costo, y con delivery incluido, mi primer teclado, es negro, a diferencia del gris claro del que había en lo de mis papás.
Domingo. Acomodo. Limpio. Pasa la semana y se ensucia y se vuelve a desacomodar. Es como nadar contra la corriente. Hoy estaba pensando que en la vida no hay cualidad más útil que la percepción. Es lo que te da los años, la percepción. Si yo hubiera tenido la percepción que hoy tengo cuando salí de la secundaria, hubiera hecho muchas cosas de otra manera. Para empezar hubiera aprovechado más el tiempo. Esa es la primera consecuencia de avanzar en el cuentaaños. Darte cuenta que avanzas hacia un desenlace incierto pero inevitable. Y te das cuenta que no sos eterno. Te das cuenta de muchas cosas más también. Trabajando, te das cuenta de que no sos tan importante. O que te tenés que ganar esa importancia. Ya no te pagan los estudios. Ahora tenés que pagarlos vos. Con plata, con tiempo, con esfuerzo. Ya no te regalan un viaje de egresados. Ahora tenés que arreglártelas vos. Ya no tenés todo listo. Ahora todo depende de uno. Creo que a partir de esto dejé de sentirme importante. O mejor dicho, más que importante, dejé de sentirme arrogante, privilegiado, entitled. Nada tenés por sentado. Ni las cosas más básicas como un lugar para vivir, algo para comer, ni la vida misma, ni tu pareja. Nada. Los amigos extrañamente escapan a esta regla. Los amigos, siempre que seas una persona de bien, van a estar ahí. Al menos los verdaderos amigos. El resto no. La casa no, el trabajo no, la pareja no, la vida, no. No necesariamente. Ser capaz, ser amable, preocuparse, son condiciones necesarias pero no suficientes.
Desorden. Esfuerzo. Como lector tampoco tenés que dar por sentado que la idea de este texto esté claramente delineada. Buscala si querés, o no. It's up to you.
domingo, 26 de julio de 2009
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