Vivimos en tiempos de globalización, de capitalismo, de libertad sexual, de celulares, pero también son tiempos en que nadie se compromete con nada. Ni con el trabajo, ni con los amigos, ni con la comunidad, ni con la patria. Es ridículo comprometerse. Sal ís perdiendo. Porque lo único que vas a lograr es que te exploten en tu trabajo, que te decepcionen tus amigos, o sacrificarte por una comunidad o una patria en la que ya nadie cree.
Yo soy de la generación que se crió sin internet ni celulares, quizá por eso me resulta tan extraño este mundo. La pizza con champán de los 90 no se terminó, sigue completamente vigente, esta vez murió el perro pero no la rabia.
Nadie me prguntó mi opinión, no es algo que yo elija, supongo que tendré que seguir mi camino campeando este clima adverso. En todas las épocas, después de todo, hay cosas que soportar. Quizá no sea tan grave en comparación con otras.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada